Tuesday, January 15, 2008

@

Leyendo el blog de El Abuelo he recordado una historia que tenía olvidada.

Mi padre es impresor y cuando empezó a funcionar el correo electrónico, tenía que usar la arroba para sus impresos.
Un día que estábamos corrigiendo un impreso que contenía arrobas, me preguntó si sabía por qué se llamaba así.

Según mi padre, el grafismo de la arroba procede de la síntesis etimológica de “a+ robada”, tomando “robada” en el sentido antiguo de “robar como rodear/abrazar, enajenar, aislar”.
 
Así la @ sería la letra “a” rodeada/abrazada, enajenada.
 

Me parece tan poética su explicación que seré yo quien saque de su error a mi padre, ni siquiera por prurito filológico. 

 

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Monday, January 7, 2008

Proyecto Nocilla

Poesía postpoética, o postmoderna….

“Cartografía 93 del Universo Nocilla, por Agustín Fernández Mallo.

No existe espacio si no existe luz. No es posible pensar el mundo sin pensar la luz (lo dijo Heráclito, lo dijo Einstein, lo dijo el Equipo-A en el capítulo 237, lo dijeron tantos).

Y sin embarlo dentro de cada cuerpo todo es oscuridad, zonas del Universo a las que la luz jamás tocará, y si lo hace es porque está enfermo o descompuesto.

Asusta pensar que existes porque existe en ti esa muerte, esa noche para siempre. Asusta pensar que un PC está más vivo que tú, que adentro es todo luz”.

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Saturday, November 24, 2007

Literatura…

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Saturday, May 19, 2007

Economías

Por Juan José Millás.

No es raro que en momentos de graves tribulaciones personales nos dé por ocuparnos de cuestiones insignificantes, como la de ese botón de la camisa que está punto de caerse. Es célebre el caso del condenado a muerte que se queja de la hora a la que le han obligado a levantarse para conducirlo a la horca. Al irritarse por el madrugón, se olvida momentáneamente de su cuello. Creo que Freud atribuía esta actitud en apariencia absurda a la necesidad de economizar emociones. El actual Papa confirma la teoría. Mientras el mundo se debate entre el hambre, la sequía, el sida, el calentamiento global y las desigualdades económicas, él corre al otro extremo de la Tierra para prevenir a la gente sobre el uso del preservativo.

Y es eso, que si te obsesionas con una tontería, te olvidas de todo lo demás. Dice un refrán que cuando el diablo no tiene nada que hacer con el rabo mata moscas. Y no es que el diablo no tenga nada que hacer, pues el mundo está lleno de almas en venta. Son tantas que quizá el diablo, agobiado por esa carga de trabajo, combate su angustia laboral, su estrés, matando moscas, que no conduce a nada. Cualquier indocumentado, en fin, puede condenar el uso del condón, pero sólo unos pocos son capaces de dar respuestas a las grandes preguntas. Si yo tuviera que elegir entre escribir un informe de diez páginas sobre el conflicto de Oriente Medio o uno de quinientas sobre el condón, me quedaría con el del condón. Está chupado, sobre todo si te piden que escribas a la contra. Benedicto XVI congrega multitudes allá donde se manifiesta contra el preservativo porque se trata de un asunto menor (el botón de la camisa) en relación a los problemas que nos afectan.

Ahora llevamos varios días obsesionados con la novia del presidente del Banco Mundial, que no digo que no sea un incordio, aunque se trata de un inconveniente microscópico comparado con las cuestiones que tiene que resolver ese banco, el primero de ellos para qué sirve. Pero al obcecarnos con un lío de faldas sin sustancia, nos ahorramos el esfuerzo intelectual que supone la formulación de las grandes preguntas que cabría hacerse acerca de esa institución ecuménica. Total, que a ver si llevo la corbata al tinte

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Tuesday, April 3, 2007

Las tribulaciones de joven Törless

Las tribulaciones del estudiante Törless, escrita en 1906 y publicada poco antes de la Primera Guerra Mundial, es la primera novela de Robert Musil.

Nacido en Austria en 1880, Robert Musil escribió la autobiografía de su juventud en el espléndido relato sobre Las tribulaciones del estudiante Törless. Es un adiós retrospectivo a su propia adolescencia y, por otro lado, el adiós a un mundo que no volvería a ser igual después de la Primera Guerra Mundial. La andadura del joven Törless es el símbolo de la peripecia de todo adolescente que asiste a la quiebra del idílico mundo de la infancia y a la defenestración de sus mitos, pero también es una muestra de la profunda crisis de valores del hombre de principios del siglo XX, que vemos en tantas novelas de esta época.

José-Carlos Mainer, en su ensayo La Edad de Plata, define como autobiografías generacionales en el marco de un naturalismo cargado de simbolismo a un grupo de novelas españolas que presentan características muy similares a la novela de Musil. La voluntad, de Azorín, Camino de perfección, de Baroja, ambas de 1902, o El árbol de la ciencia, de Baroja en 1911, reflejan la misma introspección angustiada del personaje protagonista que lucha por mantener sus valores espirituales mientras indaga con espíritu científico en la auténtica naturaleza de la vida y del ser humano. Antonio Azorín, Fernando Osorio, Andrés Hurtado y el joven Törless, todos alter ego de sus autores, se enfrentan a esa vida diversa, ondulante, contradictoria, en la que no hay asidero posible, valores eternos; en la que detrás de lo más puro, el regazo materno, se esconde el perfume embriagador de la sexualidad.

La línea entre acción y contemplación, entre vida y razón, entre ciencia y poesía, entre sexualidad y pornografía no es tan clara como estos personajes quisieran, y de ahí sus frustraciones, con la gran diferencia de que Antonio Azorín, Fernando Osorio y Andrés Hurtado son literalmente fagocitados por el torrente de la vida, sin que lleguen a encontrar nunca la fortaleza moral suficiente para hallar el equilibro en estas dualidades.

Nuestro joven Törless se acerca más al joven Sinclair en la novela Demian, de Herman Hesse, 1919, que espera con optimismo el advenimiento de nuevos objetivos y valores que sustituyeran a los tradicionales después de la Primera Guerra Mundial. Pero Musil va más allá que Herman Hesse en la introspección psicológica de su personaje, así como en la presentación de su desbordante sensualidad. La presentación del conflicto espiritual de Törless es más delicada y profunda. La novela rebosa arriesgadas y complicadas metáforas, crípticos símbolos que describen minuciosamente la búsqueda ansiosa de nuevos valores espirituales que nos permitan aprehender la realidad.

Como Sinclair, Törless sale triunfante de su lucha interior. Deja el internado con la superioridad moral de quien ha comprendido algo importante. Comprende que la vida y la espiritualidad son ambiguas, contradictorias, que, como nos dice el propio Törless al final de la novela, “las cosas son las cosas y que siempre serán siendo ellas mismas, y que yo las veré ora de una manera, ora de otra. Ora con los ojos del entendimiento, ora con los otros… Y ya no intentaré compararlas, cotejarlas.”

Aprende Törless que la realidad hay que abordarla desde una perspectiva múltiple y gozosa, y que en el disfrute subjetivo de sus matices está la clave de la existencia plena.

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Wednesday, February 7, 2007

Antonio Machado

Antonio Machado es un poeta al que siempre se vuelve. Cuando tienes veinte años lo lees, melancólico, y su colmenar de abejas trabajosas es el tuyo.

Luego renuncias a él: la melancolía domina la primera crisis verdadera de identidad, la crisis que te hace adulto, y nada quieres saber de abejas, caminos polvorientos y fuentes cenicientas: la vida es un cristal luciente.

Volver a Machado me ha reconfortado, ver cómo sintetiza maravillosamente siglos de genuína poesía española y la noria vuelve a funcionar: recuerdo aquella tarde en Salduero, cuando bajé de mi coche y vi el nombre de la plaza a la que había llegado: “Plaza Antonio Machado”, entonces te maldije por recurrente, hoy te abro de nuevo los brazos:

¿EMPEÑÉ TU MEMORIA?

¿Empeñé tu memoria? ¡Cuántas veces!
La vida baja como un ancho río,
y cuando lleva al mar alto navío
va con cieno verdoso y turbias heces.

Y más si hubo tormenta en sus orillas,
y él arrastra el botín de la tormenta,
si en su cielo la nube cenicienta
se incendió de centellas amarillas.

Pero aunque fluya hacia la mar ignota,
es la vida también agua de fuente
que de claro venero, gota a gota,

o ruidoso penacho de torrente,
bajo el azul, sobre la piedra brota.
y allí suena tu nombre ¡eternamente!

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Monday, January 8, 2007

Addenda

Nunca deberíamos opinar sobre un libro antes de acabarlo. Tenía una amiga que se vanagloriaba de no recordar nunca el final de las novelas que leía, lo que, por fuerza, me parecía una solemne estupidez, ya que el autor pone especial énfasis en el cierre de su ficción para reforzar el sentido último de la misma.

Houellebecq mejora su fábula futurista en el momento en el que abandona a su personaje y se lanza a la filosofía de ficción en la tercera parte de La posibilidad de una isla.

Su visión (en sentido adivinatorio) de la evolución de las sociedades y las religiones monoteístas es sorprendentemente verosímil y yo diría que aterradoramente posible, y esta vez sí que arrasa con toda posibilidad de “perdón existencialista” para el ser humano.

Destruye, fabulando su final, el comienzo de las nuevas religiones como el hedonismo kid, la mística panteísta, la ecología o la genética.

Dinamita las raíces del amor y del sexo y nos reduce a simples vegetales capaces de realizar una adecuada síntesis química. En un paisaje devastado por catátrofes nucleares y medioambientales coloca los dos extremos de la evolución humana… y ninguno de ellos puede ni debe contentarnos.

He aquí el sentido existencialista de la novela.

La pregunta necesaria es:

¿Dónde está el camino de la perfección?

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A propósito de Houellebeqc y el existencialismo

(Recupero este post de mi otro blog)

Se exagera con Houellebeqc, se exagera tanto desde un perspectiva intelectual pacata y pequeñoburguesa… Después de leer Lanzarote y a medias de leer La posibilidad de una isla, creo que no es para tanto.

Sí es cierto que es un escritor descarnado, sí es cierto que hace hincapié en temas candentes: el feroz capitalismo, la inmigración, la decadencia espiritual de occidente (sin juzgarla), el sexo (tampoco es un tema tan nuevo, ¿no?), la decrepitud inherente a la vejez, parábolas futuristas, la vanitas… pero de ahí a verlo como el nuevo gran existencialista… pues como que me parece exagerado.

A cualquiera “con dos dedos de frente” y sin pecar de pesimista se nos ocurre pensar desde la perspectiva de Houellebeqc:

- El capitalismo nos acabará devorando, si no lo ha hecho ya, léase “hipotecas”. Y respecto al papel de la cultura en la sociedad occidental me remito a la entrevista del 25 de diciembre de 2005 en El País Semanal a Giovanni Sartori: “hace veinte años que vivimos en una cultura cuya complejidad es superior a nuestra capacidad de entenderla. La hemos construido nosotros, pero la gente que debería gestionar las sociedades liberal-democráticas, y todos sus problemas políticos, económicos y sociales, ya no tiene la capacidad necesaria para entender qué es lo que está pasando y qué se puede hacer. Ya no somos capaces de entender el mundo que hemos creado”.

- La inimgración es un problema, basta ya de multiculturalidad y/o hipocresía, otra vez Sartori: “la doctrina del multiculturalismo, es la de la reivindicación de las raíces, pero también la de creación de guetos cerrados. Si el que quiere recuperar su identidad lo hace quedándose aislado de la comunidad en general, que es la del país que le acoge, se pone en marcha algo que funciona mal. (…) Yo combato la ideología (del multiculturalismo); estoy en contra de inventar o reinventar una identidad, reforzarla y crear subsociedades cerradas que producen fenómenos de marginación e incluso de revuelta. Estoy en contra de esta ideología, y creo que las soluciones deben ser de tipo pluralista y no multicultural. El multiculturalismo no es una medicina, es una enfermedad.” Refiriéndose a los problemas derivados de la opinioes de la clase política sobre el enfrentamiento de culturas, opina Sartori: “Hay quien dice “no, que se molestan, que se ofenden”… Mire, si hay una guerra, hay una guerra. “Ah, pero no hay que decirlo”. ¿Cómo que no? Si la hay, la hay.”

- EL sexo es un tema trillado como tema transgresor, demasiado trillado. En La posibilidad de una isla, la ternura de las relaciones sexuales, con el personaje de Esther o Isabelle, salva cualquier escarnio o burla del mundo sentimental a través del sexo. Y, la verdad, quien se escandalice a estas alturas por la descripción de una felación…

- La angustia derivada de la cercanía de la muerte y de la conciencia irremediable del paso de tiempo es tan antiguo como el hombre… por cierto que la vanitas surge de la misma raíz.

- Y respecto a sus parábolas futuristas… ¡son tan aburridas! Que sí, que lo ridículo del ser humano y sus quimeras queda bien retratado en la secta eloimita, pero cualquier novelita de los años 30 del siglo XX ya retrató la crueldad de las sociedades tomando como telón de fondo el futuro. Por supuesto, 1984, Un mundo feliz, etc. Pero os recomiendo La guerra de las salamandras,de Karel Câpeck… es espeluznante… y desternillante.

En fin, podría seguir, pero creo que es suficiente para comprender que ese “gran existencialista” ese “gran transgresor” no es mas que un personaje con sentido común y capacidad de reflexión.

Dos cosas que quizás le faltan a una clase intelectual aburguesada y terriblemente aburrida.

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Sunday, January 7, 2007

Cierro los ojos y miro el tiempo interior que canta…

…es el verso de cierre de un estupendo poema de Manuel Altolaguirre titulado “Cerrando los ojos”.

Posted by martina at 19:21:58 | Permalink | Comments (1) »