(Recupero este post de mi otro blog)
Se exagera con Houellebeqc, se exagera tanto desde un perspectiva intelectual pacata y pequeñoburguesa… Después de leer Lanzarote y a medias de leer La posibilidad de una isla, creo que no es para tanto.
Sí es cierto que es un escritor descarnado, sí es cierto que hace hincapié en temas candentes: el feroz capitalismo, la inmigración, la decadencia espiritual de occidente (sin juzgarla), el sexo (tampoco es un tema tan nuevo, ¿no?), la decrepitud inherente a la vejez, parábolas futuristas, la vanitas… pero de ahí a verlo como el nuevo gran existencialista… pues como que me parece exagerado.
A cualquiera “con dos dedos de frente” y sin pecar de pesimista se nos ocurre pensar desde la perspectiva de Houellebeqc:
- El capitalismo nos acabará devorando, si no lo ha hecho ya, léase “hipotecas”. Y respecto al papel de la cultura en la sociedad occidental me remito a la entrevista del 25 de diciembre de 2005 en El País Semanal a Giovanni Sartori: “hace veinte años que vivimos en una cultura cuya complejidad es superior a nuestra capacidad de entenderla. La hemos construido nosotros, pero la gente que debería gestionar las sociedades liberal-democráticas, y todos sus problemas políticos, económicos y sociales, ya no tiene la capacidad necesaria para entender qué es lo que está pasando y qué se puede hacer. Ya no somos capaces de entender el mundo que hemos creado”.
- La inimgración es un problema, basta ya de multiculturalidad y/o hipocresía, otra vez Sartori: “la doctrina del multiculturalismo, es la de la reivindicación de las raíces, pero también la de creación de guetos cerrados. Si el que quiere recuperar su identidad lo hace quedándose aislado de la comunidad en general, que es la del país que le acoge, se pone en marcha algo que funciona mal. (…) Yo combato la ideología (del multiculturalismo); estoy en contra de inventar o reinventar una identidad, reforzarla y crear subsociedades cerradas que producen fenómenos de marginación e incluso de revuelta. Estoy en contra de esta ideología, y creo que las soluciones deben ser de tipo pluralista y no multicultural. El multiculturalismo no es una medicina, es una enfermedad.” Refiriéndose a los problemas derivados de la opinioes de la clase política sobre el enfrentamiento de culturas, opina Sartori: “Hay quien dice “no, que se molestan, que se ofenden”… Mire, si hay una guerra, hay una guerra. “Ah, pero no hay que decirlo”. ¿Cómo que no? Si la hay, la hay.”
- EL sexo es un tema trillado como tema transgresor, demasiado trillado. En La posibilidad de una isla, la ternura de las relaciones sexuales, con el personaje de Esther o Isabelle, salva cualquier escarnio o burla del mundo sentimental a través del sexo. Y, la verdad, quien se escandalice a estas alturas por la descripción de una felación…
- La angustia derivada de la cercanía de la muerte y de la conciencia irremediable del paso de tiempo es tan antiguo como el hombre… por cierto que la vanitas surge de la misma raíz.
- Y respecto a sus parábolas futuristas… ¡son tan aburridas! Que sí, que lo ridículo del ser humano y sus quimeras queda bien retratado en la secta eloimita, pero cualquier novelita de los años 30 del siglo XX ya retrató la crueldad de las sociedades tomando como telón de fondo el futuro. Por supuesto, 1984, Un mundo feliz, etc. Pero os recomiendo La guerra de las salamandras,de Karel Câpeck… es espeluznante… y desternillante.
En fin, podría seguir, pero creo que es suficiente para comprender que ese “gran existencialista” ese “gran transgresor” no es mas que un personaje con sentido común y capacidad de reflexión.
Dos cosas que quizás le faltan a una clase intelectual aburguesada y terriblemente aburrida.