Saturday, June 20, 2009

bettybradshaw.com

Segundas partes nunca fueron buenas.
La séptima parte de “Sex and the City” (la película) recupera el estilo, algo de la chispa de la serie y a unos persojanes intactos. Eso es lo mejor. Lo demás, un pastel.

No me gusta hablar de cine para mujeres o de libros para mujeres, no le encuentro sentido (aunque sí lo tiene de algún modo, al fin y al cabo nos relacionamos desde cuerpos diferentes y eso condiciona cualquier experiencia), en este caso hago una excepción. “Sex and the City” siempre ha sido una serie para mujeres, desde el tampax, las ingles brasileñas, los pelos de pubis en la boca de Samantha y el orgasmo femenino en casi todas sus facetas hasta el miedo a envejecer, la infertilidad femenina, la maternidad o el deseo.

La nostalgia que provocan las 50 velitas de la tarta de Samantha al final de la película nos recuerda que el tiempo pasa, hasta para estas cuatro chicas y que (perdonad la concesión a la cursilería) lo único que importa es el amor.

Y ahí sí lo han clavado.

Posted by martina at 23:37:32
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