El 20 de junio empieza todo.
Hoy empieza todo es el título de una buena película de Bertrand Tavernier sobre la labor de un docente en un distrito marginal francés, la labor de quienes vivimos con pasión la tarea titánica de intentar que algunos se emocionen con un verso de Miguel Hernández, se rían con las peripecias del Lazarillo, recuerden para siempre la profesora que les enseño que ETC significaba ET CETERA, “y ciento” en latín, que recuerden siempre la primera vez que descubrieron la poesía.
Desde pequeña, siempre que me preguntaban qué quería ser de mayor, respondía que no lo sabía… pero sí que lo sabía, es más, lo tenía muy claro: quería ser profesora, pero me parecía un sueño tan ambicioso que no quería que me tomasen por vanidosa.
El día 20 tengo, un año más, oposiciones. Pero esta vez es distinto, he estudiado más que nunca y hay más plazas que nunca: 75 para 531, una ganga (sic).
Aunque llevo ya 7 años ejerciendo y disfrutando de mi oficio, la plaza fija es un sueño largamente acariciado, un sueño que, si se realiza, me permitirá disfrutar plenamente de mi hijo, dedicarme a aprender a crear recursos para la enseñanza en Internet, terminar mi doctorado, leer todos los libros del mundo… en definitiva, ser feliz.