Saturday, November 24, 2007

Literatura…

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Friday, November 23, 2007

¡Sal ahí!

Más vale que no tengas que elegir
entre el olvido y la memoria,
entre la nieve y el sudor.

Será mejor que aprendas a vivir
sobre la línea divisoria
que va del tedio a la pasión.

No dejes que te impidan galopar
ni los ladridos de lo perros
ni la quijada de Caín.
Que no te dé el insomnio por cantar
las gaviotas del desierto,
las amapolas de París.

Te engañas si me quieres confundir
esta canción desesperada
no tiene orgullo ni moral
se trata sólo de poder dormir
sin discutir con la almohada
dónde está el bien, dónde está el mal.


La guerra que se acerca estallará,
mañana lunes por la tarde
y tú en el cine sin saber
quién es el malo, mientras la ciudad
se llena de árboles que arden
y el cielo aprende a envejecer.


Y sal de ahí
a defender el pan y la alegría.
Y sal de ahí
para que sepan que
esta boca es mía.

Joaquín Sabina.

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Tuesday, November 20, 2007

La montaña mágica.

El argumento es aparentemente sencillo: un joven de espíritu contemplativo y poco emprendedor, Hans Castorp, visita a su primo Joachim en el sanatorio para tuberculosos de Davos y acaba sucumbiendo al encanto del lugar. Una ligera afección lleva a que la estancia, planeada en principio para siete días, se alargue primero a siete meses y finalmente a siete años.
 
Es una historia hermética. El propio autor se niega a darnos algunos de los datos que más nos interesarían de la historia de nuestro antihéroe Hans Castorp, como su relación amorosa con Clawdia o sus pensamientos más íntimos en las escenas finales, para no distraer la atención del motivo esencial de la novela: narrar la esencia de la vida, esto es, su temporalidad.
 
La dualidad entre vida/contemplación, pensamiento/acción de nuestro joven Castorp, es el armazón estructural sobre el que se construye esta novela sobre el tiempo. Como técnica para establecer la dialéctica entre los personajes y sus parlamentos filosóficos no es nada novedosa. De hecho, es un tipo de novela muy característica del comienzo del siglo XX y del periodo anterior a la Gran Guerra que supone la superación de la novela decimonónica y el comienzo de un nuevo modo de narrar la interioridad y de conciencia de mundo.
 

Misticismo, esoterismo, rigor filosófico, amor, erotismo, humanismo y humanidad (no en vano el rasgo “humano” es un rasgo que Clawdia, representante de la vitalidad absoluta junto con Peeperkorn, valora muy positivamente) y, finalmente, la muerte, son algunos de los temas de estas maravillosas novelas de los primeros 20 años del siglo que no faltan en La montaña mágica, símbolo a su vez del inocente pasado de la humanidad adormecida bajo la tutela de las clases gobernantes.

 

Pero ahora se requiere indudablemente la acción: ha estallado la Gran Guerra y el joven Castorp despierta de una larga ensoñación contemplativa, que dura ya 7 años, y se alista en el ejército. Thomas Mann señala lo irónico del caso: es Hans y no el valiente soldado Joachim quien tiene que luchar en la guerra por el advenimiento de una nueva humanidad, y lo hace de modo mecánico, como corresponde a un personaje que ha sido tratado como un títere a lo largo de toda la novela y mucho más acusadamente en este final. Sin embargo, es él quien va a la guerra y quien va a morir por el nacimiento de una nueva concepción de la vida en sociedad, aunque sea torpemente.

 
El final de la novela es hermoso y responde a esa concepción de la guerra como elemento higienizante que se respira en muchos intelectuales y sus obras hasta la Segunda Guerra Mundial:
 
“ De esta fiesta mundial de la muerte, de este temible ardor febril que incendia el cielo lluvioso del crepúsculo, ¿se elevará algún día el amor?” Final de La montaña mágica.
 
“Que nuestro mundo está corrupto (…) El mundo quiere renovarse. Huele a muerte. No hay nada nuevo sin la muerte (…) Será una gran guerra, una guerra monstruosa. Pero también será sólo el principio. Lo nuevo empieza, y lo nuevo será terrible para los que están apegados a lo viejo.” Demian, Hermann Hesse.
 
La Historia que sigue la conocemos demasiado bien e incluso se nos ha repetido con el 11-S: después de sucesivos genocidios no nos quedan demasiadas ganas de volver a “higienizar el mundo” abiertamente.
 
Actualmente vivimos siempre bajo alguna amenaza. Como dice Sartori, vivimos en un estado de excepción y ya no necesitamos las grandes guerras: en aras de la seguridad están excusados cualquier crimen o atrocidad sobre los cuales, una vez más, el ser humano ha perdido el control y la capacidad de protesta.

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Wednesday, November 14, 2007

Rehabilitación.

Como dice Rutipiti, “cual Lázara” me levanté y caminé unos pasitos cuando me lo mandó el médico rehabilitador, que soy una chica muy obediente…

El camino desde entonces, 12 sesiones, 12, ha sido un espanto. Todos los días voy a la MAZ a llorar y bramar con un torturador (léase fisioterapeuta) que riéte tú de la Santa Inquisición…

Pero cada día que pasa se ve un poquito la luz al final del túnel y yo no sé si estoy desarrollando un síndrome de Estocolmo o qué, pero me parece que Torquemada (léase…) cada día está más bueno, con su melena morena y su moño…

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Pareja de cigarro y móvil…

Plano general: idílico y recoleto restaurante en un pueblecito encantador del Pirineo.

Plano medio: unas parejas degustan platillos deliciosos, menos una de ellas que literalmente devora con ansia su comida.

Primer plano: Entre plato y plato la pareja fuma con fruición cigarro tras cigarro, hasta el punto de dejar a medias cada plato para poder fumar a gusto, con lo que concluyo que en realidad la comida es una excusa para poder fumar con deleite y fastidiarnos el rato a los demás.

Plano final: sin mediar palabra entre ellos desde que comenzó la comida, cogen cada uno su móvil y, con la mano libre que les deja el cigarro, lo toquetean sin mirarse siquiera. Pagan, se levantan y se van.

Viva el amor. Fundido en negro.

FIN

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