Wednesday, February 7, 2007

Antonio Machado

Antonio Machado es un poeta al que siempre se vuelve. Cuando tienes veinte años lo lees, melancólico, y su colmenar de abejas trabajosas es el tuyo.

Luego renuncias a él: la melancolía domina la primera crisis verdadera de identidad, la crisis que te hace adulto, y nada quieres saber de abejas, caminos polvorientos y fuentes cenicientas: la vida es un cristal luciente.

Volver a Machado me ha reconfortado, ver cómo sintetiza maravillosamente siglos de genuína poesía española y la noria vuelve a funcionar: recuerdo aquella tarde en Salduero, cuando bajé de mi coche y vi el nombre de la plaza a la que había llegado: “Plaza Antonio Machado”, entonces te maldije por recurrente, hoy te abro de nuevo los brazos:

¿EMPEÑÉ TU MEMORIA?

¿Empeñé tu memoria? ¡Cuántas veces!
La vida baja como un ancho río,
y cuando lleva al mar alto navío
va con cieno verdoso y turbias heces.

Y más si hubo tormenta en sus orillas,
y él arrastra el botín de la tormenta,
si en su cielo la nube cenicienta
se incendió de centellas amarillas.

Pero aunque fluya hacia la mar ignota,
es la vida también agua de fuente
que de claro venero, gota a gota,

o ruidoso penacho de torrente,
bajo el azul, sobre la piedra brota.
y allí suena tu nombre ¡eternamente!

Posted by martina at 17:43:41 | Permalink | No Comments »